jueves, 5 de junio de 2025

Otra del otoño

 


No sabés qué linda que está Bella Vista. 

Los árboles ocres, dorados, bermejo alguno, marrones otros, y varias ramas que, desnudas ya, revelan un celeste limpio allá a lo lejos. 


Corre una brisa fresca, pero el sol todavía calienta un poco. 


Los chicos van y vienen en bici, de casa al colegio, del colegio a vagar por ahí, que todavía las tardes no son tan cortas. 


El palo borracho de frente a tu casa lo vigila todo, altivo y sereno, con su vestimenta aceitunada de la que todavía no quiere desprenderse.


A veces se nubla y entonces, entrar en Moreno hacia Lago Lacar es todo gozo. Los árboles realmente refulgen contra el cielo plateado. El roble que todavía no decide su atuendo y viste verdes, ocres y amarillos, alguna lagestrenia -tan aburrida en otros meses y tan bella en mayo-, un liquidambar aquí y otro más allá, los nobles tilos y las inmutables casuarinas en fila. Todos invitados a la fiesta del otoño. 

Las chimeneas lucen sus gorros largos, grises y etéreos. Fumattas que indican que hay vida dentro de esas casas, que hay alguien que vela por los suyos y mantiene encendido el fuego de los lares.


Aquí y allá se amontonan las hojas, los más prolijos podan en esta época y entonces, ese aroma tan característico a fogatita de hojarasca lo invade todo.

 

El fresco me hace apurar el paso, queda poco de sol y los chicos ya llegan del colegio. 


No sabes qué linda que está Bella Vista.

3 comentarios:

  1. Fantástico! Seguí escribiendo!

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  2. ¡Qué lindo, Rochi! Qué bien escrito. Y qué alegría que mi ahijada siga con su blog. (El mío "murió en el campo del honor"). Me encanta que se continúe esa pasión por escribir. Adelante con los faroles.

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